Sudafrica: Violencia racista se incuba en las haciendas

Terre'Blanche, un terrateniente supremacista, fue asesinado a golpes y machetazos en su propiedad el sábado 3, supuestamente por dos de sus empleados negros que están detenidos.

Eugène Terre’Blanche, asesinado en su hacienda el sábado de Pascuas, catalizó con su muerte las tensiones raciales de Sudáfrica tanto como lo hizo en vida.

Miles de seguidores asistieron el 9 de este mes al funeral del jefe del Movimiento de Resistencia Afrikáner (Afrikaner Weerstandsbeweging en lengua afrikáans, un grupo político y paramilitar de extrema derecha) en la aldea rural de Ventersdorp, situada en la Provincia Noroccidental.

Terre’Blanche, un terrateniente supremacista, fue asesinado a golpes y machetazos en su propiedad el sábado 3, supuestamente por dos de sus empleados negros que están detenidos.

El hecho expuso las complejas y violentas relaciones que persisten en las zonas rurales entre los terratenientes, casi siempre blancos, y los trabajadores rurales, aparceros y colonos negros.

Poco antes, el dirigente de la liga juvenil del gobernante Congreso Nacional Africano (CNA), Julius Malema, fue acusado de promover el odio por entonar en actos públicos un himno de la lucha de resistencia negra contra el “apartheid” que llama a “matar a los granjeros”.

Los gremios de hacendados afirman que unos 3.000 agricultores blancos han sido asesinados en todo el país desde 1994, cuando Sudáfrica abolió el régimen segregacionista blanco conocido como apartheid e instauró la democracia.

Los sindicatos de trabajadores agrícolas cuestionan esa cifra de muertes y recuerdan que la gente negra sigue siendo objeto de acoso, despojo y asalto por parte de los terratenientes.

El propio Terre’Blanche estuvo preso por atacar a un hombre negro que quedó afectado de un grave daño cerebral.

A varios cientos de kilómetros de distancia de Ventersdorp, entre las ciudades de Newcastle y Volkrust, en la oriental provincia de KwaZulu-Natal, el paisaje no puede ser más pacífico: pasturas de ganado vacuno y lanar, interrumpido por campos cultivados con maíz, soja y trigo.

Pero las relaciones raciales entre los agricultores predominantemente blancos y los peones y aparceros negros cuentan décadas de tensiones.

Mangaliso Kubheka, dirigente del Movimiento de Gente sin Tierra (LPM por sus siglas en inglés), afirma que su organización ha registrado cientos de casos de ataques y negación de derechos básicos para los peones y campesinos, como acceso al agua, a las pasturas o a ser enterrado en el lugar donde uno vivió y trabajó, entre otras formas de expulsión de la tierra.

“Mucha gente todavía tiene miedo, una pobreza agobiante y nada de tierra. Algunos deben beber donde el ganado, porque los hacendados no les dan acceso al agua limpia. Se enferman por vivir en esas condiciones inhumanas”, dijo Kubheka, del LPM, a IPS.

Robin Barnsley, presidente de la Unión Agrícola de KwaZulu-Natal, admitió que se cometen algunos abusos.

“No hay que generalizar. En algunos lugares hay tensiones y frustraciones, y en otros las relaciones son buenas y sólidas. Hay granjeros que maltratan a la gente que vive en sus propiedades, pero son una minoría”, sostuvo.

La mayor parte de los problemas, según Barnsley, se deben a la lentitud de la reforma agraria. “Los funcionarios encargados no están trabajando como deben y esto genera frustraciones en las comunidades que interpusieron reclamos y esperan una respuesta durante años”, indicó.

Algunos propietarios tomaron la delantera y han entregado tierras gratuitamente. “Hay varias iniciativas. Y la Unión tiene una oficina de desarrollo que asiste a los pequeños agricultores y comunidades a ingresar en la producción comercial”, indicó.

Algunos activistas conceden que esto es cierto. Philani Kubheka (sin relación con Mangaliso Kubheka) encabeza un proyecto cerca de Ladysmith, en KwaZulu-Natal, donde un granjero donó algunas hectáreas a campesinos sin tierra en las que éstos plantaron papas, repollos y otras verduras.

“Las familias que viven allí conservan una parte de los alimentos y lo demás lo venden. Estamos agradecidos con el hacendado y deseamos que otros sigan su ejemplo”, indicó.

Hablando con IPS desde una modesta oficina en la capital provincial, Pietermaritzburg, Musa Zakwe, subdirector de la Asociación para el Avance Rural, se refirió a una lista de los lugares donde se cometen los peores abusos y que incluye el distrito en el que se encuentran Newcastle y Volkrust.

La organización mantiene desde 1979 el reporte de abusos en zonas rurales.

“Aunque la Constitución y las leyes no lo permiten, los derechos se violan todos los días. Y, peor aun, la policía no se toma en serio las denuncias de los trabajadores o campesinos”, dijo Zakwe a IPS.

Las autoridades son indulgentes y la reforma agraria es tan lenta que no está mejorando las condiciones de vida de la población rural, aseveró.

Los mayores terratenientes se aferran a predios que ni siquiera usan con la esperanza de que el gobierno les pague más por ellos al expropiarlos, pero los disturbios están al alza, advirtió.

“No queremos justificar lo que pasó con Terre’Blanche”, dijo Kubheka, del LPM. “Muchos dicen que el crimen fue planeado. Pero, ¿por qué un chico de 16 años desarrollaría semejante odio para cometer ese asesinato?”, se preguntó en referencia a uno de los sospechosos.

“Si mi hijo crece viendo cómo me maltratan a diario, incubará esa rabia y un día querrá vengar mi sufrimiento sin necesidad de que nadie lo instigue”, concluyó.

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Fuente: Radio Del Sur


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